General, ondas

El amor en tiempos de Facebook

A ver. La verdad es que, como en la mayoría de los artículos de un periodista, el título es solo gancho, en lo que deberíamos considerar “artículos garfios”, de esos que te atrapan al toque pero te van soltando muy rápido, cómo en ese tipo de relación que recién comienza y en donde todo lo que hace la otra persona parece estar demasiado bien, aunque luego se convertirá en demasiado aburrido, repetitivo y hasta malo. ¿Pasa lo mismo con las redes sociales? Bue, la pregunta me hizo sentir Carrie Bradshaw, así que sin más preámbulo y sin mucha explicación, el posteo.

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Existe en algunas culturas, la creencia de algo llamado “Amor a primera vista”, probablemente basada en la atracción que sentían dos personas en las épocas “románticas”, hoy día, tal situación podría tornarse en “Amor a primer SMS”, “Amor a primer toque”, “Amor a primer scrab” o como se imaginen. Pero, analizando desde otro punto, si existiera este tipo de contacto casi celestial, sobre poderoso y en algunas historias, eterno, ¿no se debiera dar el mismo contexto pero con sentimientos invertidos? Digo, podría haber un caso de “Odio a primera vista” o de “Asqueo al primer contacto”, muchas formas. He aquí una.

Él era nuevo por segunda vez en esto, su última relación, lo obligó (para preservar su integridad física) a desaparecer del mundo web, donde todos nos conectamos con todos y hasta los más abiertos de espirítu se ven flacos e indefensos ante la aparición de un mejor perfil, estallando en celos. Sometió su regreso a un proceso básico, contactar con todos aquellos que sean “contacto” en algún que otro correo electrónico. Realizado el procedimiento, recibió respuesta. Es probable que por algún correo enviado desde su cuenta, socializando o utilizando la herramienta para pasar trabajos grupales, la ex, había abierto la puerta de enlace y tras la desconexión del dispositivo que los unía, ahora no había firewall que impida una nueva conexión.

Blonda, con rizos, dorados como con una chispa de rayos solares de un amanecer de octubre. Atractiva hasta en la sonrisa, tan espontánea como perfecta. Su perfil impedía, mediante opciones de privacidad, la visualización de más fotografías, que seguramente demostrarían su esplendorosa figura desparramada en cuanto formato exista, priorizando el JPEG. “¿Nos conocemos?” Consultó ella. Aquellas palabras, sonaban imaginariamente de una manera dulce y acogedora dentro de esta caja de memorias y fusibles que parecían encender chispas en el cerebro del galán.

Ante la ensombrecedora duda de si explicar o no, la manera en que se generó el choque de estos dos seres, recordó él a su padre, hablando sobre como las redes sociales, inundadas de perfiles falsos o sobrevalorados, representaban la soledad en la que vive nuestra especie estos días. El temor, más las malas jugadas de la memoria, hicieron que entre en pánico. Acudió al uso de un modismo y respondió despidiéndose. “No. Nos vimos”.

Parecía que todo quedaría allí. En un balsero que decidió no navegar en alta mar, por no arriesgarse. Pero ella tenía otra idea, completamente distinta. “En dónde?” requirió, ya sin el signo de interrogación inicial. La introducción de la página femenina parecía sobrecargarse y no estar bien diseñada en el Home. El varón, sorprendentemente, cambió de parecer y en esta oportunidad si quiso explicar. Se expresó, como y cuanto pudo, precisamente sobre su expresión, tradicional forma de despedirse de sus habituales.

Tanta información, no era congruente, coherente, ni heterogénea para la raíz de datos del servidor femenino. Antes de producirse el error 404 que ni siquiera sería temporal, solo atinó a decir; “no acepto desconocidos…ni me acuerdo de vos…y te juro que tendrías que aprender a usar las frases con los tiempos correctos…”

Así, es como una niña bonita más de la red social de más de 200 millones de usuarios se convirtió en una perra resentida, platinada, con 15% más de iluminación en Photoshop, engreída, petisa, cabezona y con marcas del rencoroso acné de la adolescencia.

Así, es como una nueva historia de amor, no pudo surgir. Así es como ni siquiera nació una historia de odio, pues como decía Páez al lado del camino, “no es bueno hacerse de enemigos, que no estén a la altura del conflicto”.

No pasó, ni pasará, pero si que el último se quedará.

Au revoir.

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One thought on “El amor en tiempos de Facebook

  1. jajajaja magistral! sabías que el título de este post podría ser el título de una película de comedia romantica? yo estoy obsesionada pasionalmente con un director de cine chileno y un día habló del mismo tema😀

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