General, periodismo

Escuelita

El martes, miraba un informe del noticiero de Paravisión sobre el problema de una escuela en la zona de Limpio, donde no tenían muchos elementos como para que los chicos puedan estudiar. Me indigné cuando dentro del material, usaron a los chicos, de no más de 10 años para que digan: “Señor ministro Riart, nosotros queremos estudiar”, pidiendo ayuda y demás.

La verdad es, los chicos no tienen puta idea de quien es el ministro Riart ni cuales son sus funciones. De hecho, no tienen porqué saberlo y ni siquiera es importante que lo sepan. Es el sistema el que debe funcionar y no lo hace.

Hay errores básicos en la concepción de la educación paraguaya que no se pueden saltear. Primero, la ridícula manera en que se organiza a los alumnos; por edad y no por capacidad. Segundo, es sumamente difícil para un chico destacarse. Si es bueno en un deporte, la institución, a excepción de algunas privadas, no tiene programas para que trabajen de manera diferenciada teniendo en cuenta su talento. Por consiguiente, es obvio que si uno es más inteligente que el resto, también le cuesta conseguir becas o posibilidades de capacitarse en ciencias específicas.

Tercero, no menor, es que además de aburrida, la educación a nivel local es casi una obligación. Muchos padres envían a sus hijos a un lugar donde puedan estar encerrados mientras ganan dinero para solventar los gastos. Por eso obligan algunos a decir burradas como la citada en el primer párrafo y que periodistas, más burros aún o con intenciones lacrimógenas, presentan en televisión nacional. Pero en fin, son chicos a los que no se les enseña casi nada útil para tener un futuro mas o menos digno. Por ahí van los elementos de la ecuación.

A ver, los bachilleres, con cada vez menos egresados, muestran que no sirven para nada. ¿Qué sabe hacer un chico de clase media o baja al salir de unos 14 años de encierro en escuelas y colegios? Nada. No hay enseñanza de oficio. Se construye una generación de ineptos. De chicos sin futuro.

Y lo mejor, aún está por venir. Como el mercado laboral exige preparación terciaria. Aparecen las universidades privadas, con niveles paupérrimos de enseñanza y que nuevamente ponen en órbita a gente incapaz. Pero claro, con un título en la mano.

Esto es cerquita de mi casa che.

Por si fuera poco, nunca me acaba de sorprender el nacionalismo patotero de muchos. Por ejemplo, de aquellos que defienden los gastos de millones y millones de dólares en la celebración del Bicentenario de la Independencia. ¿En qué se podría estar usando esa plata? Aparte del sistema sanitario, en mejorar la calidad de la educación. Ni siquiera hablamos de aulas, útiles, merienda o que llegue a nivel nacional el programa de una computadora por niño. Simplemente hay que leer una noticia de Última Hora, para entender por donde va la mano: 1.400 colegios no darán historia en el año del Bicentenario.

Si realmente se tiene intención de cambiar algo, hay que cambiar paradigmas. Países como Paraguay, pequeños demográficamente, son ideales para avances dramáticos. Como los que propone por ejemplo, Sir Ken Robinson en este vídeo expuesto a continuación.

Es para mi improbable que cambie el sistema. Pero está aún en nuestras manos forzar algo así. Si como yo, conocés a alguien en etapa de formación educativa, podrías hacer el esfuerzo de ayudarle a encontrar la forma de que la creatividad sea lo importante y no aprender de memoria una fórmula. De que se concentren y exploten su capacidad de crear y analizar cosas, sean historietas de Garfield o Friedrich Nietzche. Pinturas, música, cálculo, matemáticas, programación, ciencia o lo que sea. Pero hay que ayudar a salir del molde.

Eso nomás quería decir.

Estándar

3 thoughts on “Escuelita

  1. Hace un par de meses hablé con mi hermana y le dije que quería postear sobre “La Generación del Rasti”, porque pertenezco a ella.

    Mi hermana es profesora parvularia, hizo su tesis de su segunda carrera (psicopedagogía) en 3 escuelas donde se desnudó las falencias y me las comentó en esa conversación.

    En esa conversación hablé de la generación del rasti, a aquella que permitió que cuando niños, nosotros podamos explotar nuestro lado creativo. Le había comentado que un sistema donde pasamos 12 años usando el hemisferio del cerebro que maneja la memoria, no se puede equilibrar con todo un hemisferio sin uso que es el que maneja la creatividad. Esperar llegar a la facultad para comenzar a utilizarlo es un gran error, pero eso es a nivel institucional.

    Por eso, en las casas se debe potenciar a “La generación del Rasti”, para que niños como nosotros lo fuimos, puedan idear, crear y dejarse llevar, antes que dormir frente a una TV o un juego electrónico.

    Ella me dijo que lastimosamente eso aquí no se podría implementar, y me comenzó a explicar un montón de falencias a nivel educativo EN CUALQUIER ESCUELA y con el sistema mismo. Por dar un ej. no podemos decir que eran escuelas del interior, porque las 2 que yo recuerdo (entre las 3) eran el Celsa Speratti y la Escuela Brasil.

    Me dieron tremendas ganas de hacer un trabajo investigativo que desnude esos errores del sistema, que ponga al desnudo a los responsables (de cargo, porque son irresponsables), donde veamos esos Kits escolares donde los bolígrafos no funcionan, los borradores están vencidos, donde la leche para los niños del interior no llega, etc, etc.

    Estuve en lugares de nuestro suelo donde las oportunidades son nulas, y querer maquillar algunas escuelitas con notebooks no es la solución.

  2. Pingback: Tweets that mention Escuelita « sin cinto, ni corbata. -- Topsy.com

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s